Indigenismo en “Redoble por Rancas” de Manuel Scorza

 

Antes de comentar el “indigenismo” en Redoble por Rancas, me parece apropiado dejar claro qué pensaba Manuel Scorza de la literatura indigenista y cómo veía a su obra en comparación con este subgénero literario. Él estaba en contra de que su literatura fuese categorizada como indigenista. Veía ese término como una manera racista de abordar el tema y precisamente lo que él quería era abolir esa división arbitraria entre el blanco y el indígena. No estaba de acuerdo con que se le afiliara a ese movimiento porque la literatura indigenista mostraba una imagen peyorativa del indígena: lo retrataba como a un ser inferior, sin raciocinio, sin sueños, sin fuerza y sin personalidad. Y lo que buscaba Scorza en sus obras era absolutamente lo contrario: crear una imagen realista del indio; alejarse de esa visión sesgada del indígena como un animal que debía ser domesticado y mostrarlo como el ser humano que era verdaderamente, con todas sus facultades y sus defectos. Dar a conocer a un indio que ya no era silencioso y domable; que ya no era mentalmente inferior a ninguna otra raza; que tenía sus derechos y sus deberes por ser parte de una sociedad y que estaba dispuesto a luchar hasta la muerte por que se cumplieran esos derechos.

Scorza se dio cuenta de que mostrando a un indio débil, sin opinión y sin fuerzas era una manera equivocada de tratar el tema. Creando indígenas ficticios, que se acomodaran a la antigua forma de percibirlos, generaría a su vez soluciones ficticias. Y el indio no era en realidad ese pobre e indefenso animalito que retrataba la literatura indigenista: el indio era un ser humano como cualquier otro y la única manera de conseguir soluciones reales al problema del indio era retratándolo como era verdaderamente. Quería hacer un retrato de los problemas que aquejaban al indio de la realidad. No quería que se apiadaran de él por ser inferior; sin posibilidades de pensar en nada ni de luchar por nada, ya que ese no era el verdadero indio; lo que buscaba era concientizar al mundo entero de que existían seres humanos iguales al resto, con mente y sentimientos, que estaban sufriendo las injusticias cometidas por un pueblo más poderoso. Su meta era denunciar el mal manejo del poder y de la fuerza por parte del capitalismo yankee y su influencia en las clases altas del tercer mundo, buscando devolverle sus derechos a los pueblos oprimidos. No necesariamente indígenas; era una crítica contra toda imposición capitalista sobre pueblos más débiles.

Pero Scorza no sólo cambió la antigua visión del “indigenismo”: además de abordar el tema del indio desde una perspectiva diferente, aprovechó las nuevas estructuras narrativas para cambiar no sólo el contenido, sino también la forma. En Redoble por Rancas se puede ver claramente la influencia que tuvo el realismo mágico en Scorza. El uso de la magia de Carpentier y la estructura del Macondo de García Márquez debieron ser fundamentales para el desarrollo de su obra. Intenta mostrar más que la simple existencia física del indio; retrata a su vez la importancia que tienen los mitos, las tradiciones y la magia en la vida del indígena. La obra entera está plagada de esa aura mítica. El Ladrón de Caballos que se entera del futuro por medio de los animales; Abigeo que ve el destino en los sueños; Héctor, el Nictálope, quien puede ver lo mismo en la noche que en el día; y todas las tradiciones típicas quechuas para conocer el futuro: la hoja de coca, los granos de maíz y, en general, la lectura de todos los sucesos de la naturaleza en busca de respuestas.

El indio de Scorza tiene una mente que no sólo funciona racionalmente, sino también con un fuerte sentido religioso. Ellos creen en fuerzas superiores al ser humano; mitifican y divinizan todo lo que sucede. Las desgracias que caen sobre los ciudadanos de los pueblos afectados en la obra no son, para muchos, actos humanos, sino poderes superiores contra los cuales no hay posibilidad de lucha. Y no es que atribuyan sus desgracias sólo a la ira del Dios padre, sino además divinizan a los seres humanos, los convierten en una especie de dioses omnipotentes contra los cuales no pueden pelear. El doctor juez Montenegro es uno de esos ejemplos de mitificación del hombre: para los campesinos de la novela, el “traje negro” es más que un hombre: es un ser superior que tiene el poder absoluto sobre sus vidas y sobre sus destinos; él los maneja a su gusto y todo lo que él diga, haga o deje de decir y hacer es visto como una orden sobrenatural que no puede ser refutada. En toda la obra se puede vislumbrar fácilmente esta omnipotencia del juez. Desde el primer capítulo en el que el “traje negro” deja caer una moneda, la cual nadie se atreva a tocar por ser del doctor, hasta la carrera de caballos o la rifa de las ovejas australianas. Él es intocable para los campesinos y no sólo por el gran poder que le ha dado el gobierno, sino por la mitificación que ha hecho el pueblo de él.

El otro caso de mitificación importante que se ve en la obra de Scorza es el Cerco: representante de la invasión yankee en las tierras peruanas. Este alambrado, el cual encierra las tierras invadidas por la “Cerro de Pasco Corporation” es mucho más que simples palos y alambres que separan la tierra libre de la tierra usurpada: para la comunidad, el Cerco tiene vida. Nació y crece y come y crece y crece sin parar. No son humanos los que le han quitado la tierra a los indígenas, no son personas comunes y corrientes quienes poco a poco invaden las tierras de la comunidad: es el Cerco. Esta especie de gusano gigante es quien se va tragando las tierras, los montes, las lagunas y los pueblos. Es una creación extraña de la naturaleza que no tiene fin. Come todo lo que se encuentra a su paso y crece sin posibilidad de que deje de hacerlo jamás. Es omnipotente; lo cuidan centinelas que no permiten que se le haga daño para que pueda seguir tragándose el mundo entero sin obstáculo que logre detenerlo.

El indigenismo tratado en Redoble por Rancas es básicamente la unión de la triste realidad que tiene que sufrir la comunidad indígena en Perú, unida al mundo mágico y místico que llevan estos quechuas en su cultura y en sus tradiciones. Scorza busca mostrar a una comunidad indígena fuerte, con ideales, con sentimientos y con pasado, la cual no se merece el suplicio por el cual le hace pasar el gobierno peruano y el imperialismo capitalista yankee. Busca concientizar al mundo de que existen personas de carne y hueso que tienen los mismos derechos de cualquier otro; que están siendo reprimidas y maltratadas por el poder y la ambición de los más fuertes y por el olvido en el que las ha dejado una sociedad que ya no se preocupa por ellas.


4 thoughts on “Indigenismo en “Redoble por Rancas” de Manuel Scorza

  1. Sin lugar a dudas me he encontrado con un simio o tambien llamado pongido o primate ,(de terror )si el terror ,de terror que sabes tu pongido ,deves aclarar que el indigenismo no es una corriente terrorifica son terrorificos todos aquellos que crean terror y que yo se sepa el indeginismo no se trata de eso sino mas bien de una identificacion con lo aborigen de una sociedad ,pero dudo que lo entiendas primate en desarrollo, aunque no te sientas mal ,ahora se sabe que el mono puede copiar ,quiza te enseñaron a remedar bien los malos habitos pequeño pongido,derrepente en una de esas enpieses a razonar ,sabras de sobra el significado de indigena no indio ,verdad o no te lo an enseñado .

    • Gracias por dar tu opinión.
      No estoy seguro si me estás atacando a mí o a quien ha puesto el otro comentario. Pero, por un lado, creo que no es necesario ofender a nuestros parientes los primates comparándolos conmigo.
      Segundo, yo no estoy diciendo (y nunca diría) que el “indigenismo” en su acepción de identificación con las raíces es negativo; muy al contrario, me parece supremamente positivo; yo acá estoy criticando al desarrollo de la corriente literaria indigenista, la cual nunca se tomó la molestia de verdaderamente conocer esas culturas y personas maravillosas para poder comprenderlas como son en realidad.
      Tercero, me da pena que puedas sentirte ofendido con mi uso de la palabra “indio”, pero este es un término perfectamente aceptado por la Real Academia de la Lengua para hacer alusión a los indígenas americanos, al igual que es de uso corriente en mi país (Colombia).
      Por último, te pido que si vas a hacer comentarios, intentes revisar su ortografía y gramática antes de enviarlos.
      Gracias de nuevo.

  2. Es triste ver como hoy en mi patria (Perú), está renaciendo aquella situación que Scorza alguna vez retrató. Me refiero a la situación del Proyecto Tía María. Es increíble la perfecta analogía que encaja ambas realidades como piezas de un rompecabezas, a pesar de las décadas que han sucedido desde los años sesenta. No es que esté en contra de las compañías estadounidenses, pero creo yo que ambos hechos se remontan desde inicios del siglo XX, cuando empezó el auge minero en el Perú, donde reposó la mano de la industrialización en pueblos perdidos en los Andes.
    Realmente, espero que las circunstancias cambien, aunque la “victoria” de cualquier bando podría suponer una catástrofe económica o ecológica, según se vea.
    De antemano, muy buena publicación.

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