“Camera degli Sposi” de Andrea Mantegna

 

Paredes norte, oeste y techo.

 

Historia

Alrededor de 1450, Ludovico Gonzaga, marqués de Mantua, decidió cambiar radicalmente su imagen como estrategia política para promover su prestigio y para reforzar sus lazos con el Sacro Imperio y con la corte papal. Era necesario renovar el arte en su corte para lograr mostrar su importancia. Esto lo hizo cambiando el tradicional estilo caballeresco y gótico utilizado en su Palacio Ducal, para acercarse más al lenguaje clásico de la antigua Roma que estaba en efervescencia en aquella época. Retratando su corte con los estilos clásicos, estaba creando una asociación manifiesta entre él y el poder grandioso e imperial de los antiguos soberanos romanos. Era muy importante para un soberano de un Estado pequeño pero influyente, utilizar poderosa propaganda política para mostrar su elevada posición, siguiendo el ejemplo de los grandes príncipes de la península itálica como Francesco Sforza en Milán.

Ludovico buscó a Andrea Mantegna para que fuese el pintor oficial de su corte, luego de la muerte de Pisanello en 1455. En 1457, Andrea Mantegna comenzó a trabajar para Ludovico, estableciéndose en Mantua en 1460. Ludovico quiso a Mantegna porque este estaba bastante desvinculado del arte tradicional del norte de la península y porque tenía experiencia en el estilo all’antica, habiendo trabajado para patronos humanistas en Padua, quienes le habían pedido trabajar con figuras y relieves que revelasen el lenguaje arquitectónico de la Roma antigua. Con la llegada de Mantegna a Mantua, Ludovico había comenzado a cambiar sus ideas de cómo representar su poder, mutando el estilo caballeresco de Pisanello, que se puede ver en la Corte Vecchia del Palacio Ducal pintada entre 1436 y 1444, por el arte clásico renovado.

El gran proyecto realizado por Mantegna para el marqués de Mantua, fue la decoración de la Camera degli Sposi (Habitación de los esposos), su cámara de audiencias en el Castello San Giorgio del Palacio Ducal, en el cual trabajó entre 1465 y 1474. Con la renovación de esta habitación, Gonzaga buscaba eliminar el idealismo caballeresco, pidiéndole a Mantegna que pintara un ciclo de frescos que representasen visualmente la importancia y el prestigio de Mantua y su corte, subrayando su estrecho vínculo con las tradiciones imperiales de la antigua Roma y no con las cortes del norte europeo.

Las intenciones políticas de este proyecto estaban muy claras: mostrar el prestigio, el poder y las importantes relaciones de Mantua. Se dice que, también, tenía el papel de influenciar eventos, como la búsqueda de un buen casamiento para las hijas del marqués. En 1470, embajadores del Ducado de Milán fueron a Mantua a renegociar el contrato militar de Ludovico Gonzaga con los duques milaneses. A estos embajadores se les mostraron los frescos en progreso con la intención de impresionarlos y mostrar a las hijas de Gonzaga preparadas para el matrimonio.

Análisis

La Camera degli Sposi está situada en el primer piso del torreón norte del Castello San Giorgio en el Palacio Ducal de Mantua. La obra duró casi diez años, comenzando en 1465 y terminada en 1474, como se puede ver en la placa dedicatoria a los marqueses en la pared occidental de la habitación. A pesar de esto, aún hay gran debate sobre la fecha del comienzo de la obra, ya que, aparte de la jamba derecha de la ventana en la pared norte con la marca de 1465, no hay más testimonio seguro de su iniciación.

La decoración de la sala está estructurada de la siguiente forma: en el centro del techo está el célebre “óculo al cielo” rodeado por una guirnalda de flores enmarcada en un cuadrilátero de estuco, al cual se le insertan dos lacunarios a cada lado, cada uno con un medallón y los cuales originan tres lunetos a cada lado del cuadrilátero con episodios mitológicos que prefiguran la división de cada pared en tres zonas iguales divididas por pilastras y coronadas con un tímpano. Las pilastras parecen apoyarse en un zócalo y los modillones de las pilastras “sostienen” las barras pintadas de una falsa cortina de cuero. Estas cortinas pintadas están cerradas en las paredes sur y oriente, y aparecen recogidas de diferentes maneras en las paredes oeste y norte, como abriendo ventanas para que se puedan ver las “historias” narradas tras de ellas. Gracias a la decoración, la habitación se presenta como un espacio abierto al exterior, por sus “ventanas” hacia las “historias” y su techo “abierto hacia el cielo”.

Se piensa que Mantegna comenzó pintando el techo, como era usual en la época. En el centro de este, está pintado un óculo abierto al cielo rodeado por una balaustrada por la cual se asoman cinco mujeres y ocho putti (querubines, niños alados) mirando hacia abajo al interior de la habitación, acompañados por un pavo real y una maceta con naranjos. Esta zona, con un tono divertido y jocoso contrasta con la seriedad de los frescos en las paredes.

Las bóvedas están pintadas imitando molduras de estuco con lacunarios, cada uno de estos con un busto de los primeros ocho emperadores romanos. Estos fueron creados a manera de medallones de mármol rodeados por una guirnalda sostenida por un niño. Los doce lunetos que siguen a los lacunarios prefiguran la división en tres de las paredes y representan episodios mitológicos como relieves de mármol falsos con un fondo en mosaico de oro y escorzo de abajo hacia arriba, el cual contribuye a la ilusión de bóveda que da el techo de la habitación.

 

Techo (óculo, lacunarios y lunetos).

 

Aunque los tímpanos forman parte de las paredes, deben ser estudiados aparte de estas ya que la estructura y la decoración los relaciona ilusoriamente más con el techo que con las paredes y porque representan imágenes formalmente separadas de las “narraciones” de las paredes en sí (aparte del tímpano central de la pared norte, el cual sigue el dibujo inferior). Hay tres tímpanos en cada pared y en todos el cielo hace de fondo a dos guirnaldas de hojas y frutos. En los ocho que están ubicados en los ángulos de la habitación hay un broche que pende entre las dos guirnaldas con un sello de la familia Gonzaga.

Las paredes norte y oeste están recubiertas con frescos que representan al marqués Ludovico Gonzaga, a su familia y la corte de Mantua. Aunque no parece ser más que un retrato natural e intimista de Ludovico y su familia, en realidad contienen intereses políticos muy fuertes detrás. Esto se deduce (aparte de las representaciones mismas) de que la habitación era usada por el marqués más que como un dormitorio: en esta sala, Ludovico recibía a sus consejeros más cercanos, a sus administradores y era utilizada para audiencias, donde el marqués recibía a sus visitas más importantes, como a grandes señores, a embajadores y diplomáticos.

Aparte, del techo, son las paredes del norte y del oeste las que le dan valor y prestigio a la habitación, ya que las paredes al sur y al oriente de la sala están poco decoradas: las falsas cortinas de cuero anteriormente indicadas se extienden completamente por ambas paredes. En la pared norte está la escena de La Corte, donde se encuentran sentados Ludovico y Bárbara de Brandemburgo con dos de sus hijos (Gianfrancesco y el protonotario Ludovico) e hijas (Barberina y Paola), algunos bufones y los que se supondrían ser cortesanos de Mantua puesto que están vestidos con los colores de la familia Gonzaga. Ludovico está sentado con su perro Rubino a sus pies, hablando con el que se supone que es su secretario (Marsilio Andreasi). Al lado izquierdo de la escena, las cortinas de cuero están recogidas dejando ver al fondo el cielo y un mosaico que sigue la misma estructura del que decora al zócalo y a la balaustrada en el óculo del techo; al lado derecho, la cortina de cuero está cerrada casi por completo, ubicándose las figuras en frente de esta.

Hay varias interpretaciones diferentes que buscan dar significado a las escenas retratadas en los frescos de la Camera degli Sposi. Una primera hipótesis sería la de simples retratos de familia sin ninguna trascendencia narrativa. Otra interpretación dice que el secretario Marisilio Andreasi le entrega una carta a Ludovico, informándole que a su hijo Francesco le ha sido concedida la dignidad cardenalicia, hipótesis que relacionaría esta escena con El Encuentro entre padre e hijo en la pared occidental.

Según otros académicos, esta escena representa a Ludovico recibiendo una carta (datada del 30 de diciembre de 1461 o 1 de enero de 1462), en la cual la Duquesa de Milán manda a llamar urgentemente al marqués de Mantua requiriendo sus servicios. Ludovico era el teniente general de Milán y en la carta se le informaba de la grave enfermedad del Duque Francesco Sforza, pidiéndole sus servicios militares para defender el ducado frente a posibles ataques enemigos. Al recibir esta carta, el Marqués parte inmediatamente hacia Milán, encontrándose con sus hijos Francesco y Federigo en la frontera entre los territorios mantoveses y milaneses. Es un encuentro importante debido a que Francesco había sido nombrado Cardenal sólo una semana antes.

 

Pared norte (escena de La Corte).

 

Este encuentro entre Ludovico y Francesco sería el retratado en la pared occidental, aunque también hay diferentes versiones e hipótesis de lo que podría representar este fresco debido a las representaciones arquitectónicas en el fondo que también podrían ser relacionadas con la ciudad de Roma (sea simbólica o literalmente): se encuentran retratados a la izquierda de la pared dos posibles criados de la familia Gonzaga con un caballo y dos perros; en el centro de la pared esta la placa dedicatoria al marqués y a su esposa, sostenida y rodeada por nueve putti; en la derecha de la pared es donde se desarrolla la escena del encuentro. El marqués Ludovico está con sus hijos, el reciente cardenal Francesco Gonzaga y Federigo con dos soberanos europeos: el emperador del Sacro Imperio (Federico III) y el rey de Dinamarca (Cristian I), los cuales no estaban presentes en ninguno de los posibles encuentros, de la misma manera que varios nietos del marqués retratados en la escena que aún no habían nacido en las posibles fechas de este acontecimiento. Por esta razón, se cree que este fresco no representa un hecho preciso en un momento preciso, sino que se creó como una representación simbólica del vínculo entre Mantua y las grandes potencias europeas, representadas en los retratos de Federico III de Cristian I y de la recién concedida dignidad cardenalicia de Francesco Gonzaga.

 

Pared oeste (escena de El Encuentro).

 

 

Bibliografía

– Camaesaca, E., Mantegna, Scala, Milán 1992, pp. 36, 42 y 46.

– Cole, A., Art of the Italian Renaissance courts, Calmann & King, Londres 1995, pp. 150-156.

– Garavaglia, N., La obra pictórica completa de Mantegna, Editorial Noguer, Barcelona 1970, pp. 100-108.

– Hollingsworth, M., El patronazgo artístico en la Italia del Renacimiento, Editorial Akal, Madrid 2002, pp. 228-231.

– March, E., “Andrea Mantegna”, SUMMA PICTORICA (dirección J. Sureda), El Renacimiento Italiano, volumen IV, Planeta, Barcelona 1998, pp. 229-230.

 

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