El 15-M: entre la realidad y el sueño.

Copyright de Olmo Calvo.

La foto es copyright de Olmo Calvo.

Mucho se habla del 15-M y de las movilizaciones sociales que se han visto esparcidas por todo el territorio español en los últimos años. Pero hay tantas voces, tantas opiniones, que vienen no sólo de afuera sino también de dentro de los mismos movimientos, que puede ser difícil definir la estructura sobre la que se sostienen, haciendo complicada la delimitación de sus intereses y objetivos. Este texto tiene la intención de hacer un repaso, a vista de pájaro, de las características realistas e idealistas de este “movimiento de movimientos”, analizando sus límites y el posible alcance que podría tener.

En primer lugar, es importante dejar claro que al hablar del 15-M o de las movilizaciones sociales que se han desarrollado en el territorio español en los últimos cinco o seis años no se está hablando de un movimiento político o social bien definido y delimitado, sino de un gran abanico de voces, cada una con su contexto, sus ideales y su situación individual. Por esta razón, los medios y los fines específicos de cada una de las movilizaciones (por no decir de cada una de las personas) llegan a diferir incluso radicalmente, razón por la cual es muy difícil encontrar respuestas a las preguntas “¿cómo se están movilizando?” o “¿con qué fin lo hacen?” y que logren incluír al total de la población que ha alzado su voz.

A pesar de esto, sí hay un par de puntos fundamentales que se pueden considerar como onmipresentes y latentes en todas las movilizaciones sociales del territorio español de los últimos años, estos son: la insatisfacción general ante el camino oscuro que ha tomado la relación entre los políticos representantes y los ciudadanos representados; y la concientización política generalizada de la población.

Si un cambio radical en la forma en la que los ciudadanos se miran a sí mismos y a su situación política puede considerarse como un giro revolucionario, entonces puede decirse sin lugar a duda que las movilizaciones españolas de los últimos años sí tienen una característica de revolución. El gran cambio está en que la pasividad social ha terminado; la gente ha caído en cuenta de que tiene la facultad y el derecho a reflexionar, opinar y debatir sobre la situación social que vive y ha salido a las calles a demostrar este derecho. No es que el 15-M haya cambiado a la política o a los políticos, pero sí ha logrado cambiar a la población[1]; la sociedad ha descubierto un poder que tenía adentro y se ha decidido a sacarlo con el objetivo de cambiar la situación actual.

Pero un cambio en la mentalidad no es lo único necesario para generar un verdadero cambio en el aspecto actual de la política española; tampoco lo es solamente la indignación y la movilización social. Estos son los primeros pasos, pero la solución aún está por venir. Que la gente salga a las calles (así sean porcentajes desorbitados) no conlleva necesariamente a un cambio; es posible que lleve a que los políticos maquillen sus discursos con el fin de atraer al público indignado; quizás haya logrado algunos éxitos deteniendo deshaucios, pero, al menos hasta el día de hoy, las movilizaciones sociales no han visto los resultados reales que podrían esperarse de tan magno movimiento social hacia el cambio.

El descontento no lo es todo: el descontento no garantiza reformas y es peligroso que el movimiento se quede atrapado en ideales utópicos e inalcanzables ya que esto puede generar una desviación del camino que puede llevar a resultados reales y patentes[2]. Un ejemplo de esta hambre ciega de abarcarlo todo, idealizando los posibles resultados del movimiento, se puede encontrar en la propuesta de objetivos que dio la Asamblea “acamapadasol” el 20 de mayo de 2011[3]. Piden reformas políticas, cambios sociales y económicos, nacionalización de empresas, recuperación de la Memoria Histórica y hasta cierre de las fábricas de armas, entre otras cosas. No se está intentando decir en este texto que estas propuestas no sean validas ni que sean imposibles de realizar, simplemente es un ejemplo de la gran variedad de voces divergentes que buscaron hacerse oír (y siguen haciéndolo) en el 15-M y que, por esto, se debe aludir al hecho de que intentar abarcar todos estos temas al mismo tiempo lleva a que el peso se haga demasiado grande y todo termine esfumándose. A esto se le suma el hecho de que la realidad del panorama político y económico actual de España, con las políticas de austeridad que están enfocando sus esfuerzos en mantener la economía del país a flote y unas tasas de desempleo que han tocado los cinco millones, hacen que la lucha por el cierre de plantas nucleares o de fábricas de armas (por dar un ejemplo) pierdan todo su sentido realista; tampoco puede exigírsele al gobierno un Estado de bienestar estable cuando a duras penas se tiene un Estado (sin bienestar) estable. Para poder correr, primero hay que aprender a ponerse de pie, razón por la cual pedirle al gobierno cambios que en realidad son secundarios es bastante idealista.

A pesar de lo anterior, no se puede decir que todo sea utopía e idealismo en las movilizaciones que se han desarrollado en los últimos años en España: movilizarse por una democracia transparente, por las personas que han sido desahuciadas, por los altísimos niveles de desempleo o por la falta de representación real, pareciendo que el gobierno representa a los grandes poderes financieros y no al ciudadano común, son razones tangibles por las cuales se ha de luchar necesariamente. Por ejemplo, el manifiesto del movimiento Democracia Real Ya[4] muestra que hay propuestas no sólo realistas, sino necesarias dentro de las movilizaciones actuales. Se pide una representación real en el gobierno de los intereses de la población: es la voz de la indignación ante una realidad política que no es lo que debería; sus objetivos no son más que la petición de que se realicen en la práctica las promesas que han hecho los políticos en las elecciones para conseguir un escaño en el Congreso.

El 15-M y las movilizaciones actuales en el territorio español han dejado patente el inconformismo y la indignación generalizada de los ciudadanos ante sus representantes políticos. Ahora hay que buscar caminos para que esta insatisfacción encuentre un espacio en el campo político, social y económico real. La idea de las asambleas de barrio, la búsqueda de generar una democracia más directa y la intención de buscar soluciones desde lo pequeño pueden ser un gran paso hacia un cambio mayor. El uso de mecanismos que dan espacio a la ciudadanía para formar parte de las decisiones políticas y sociales (no gritando en una plaza hacia el vacío, sino sentados en una mesa debatiendo los problemas con la gente implicada): por ejemplo las iniciativas legislativas populares son algo que se debe aprovechar para que la indignación popular y las movilizaciones sociales vayan más allá de ideas vagas y propuestas utópicas, convirtiéndose en verdaderas reformas políticas y sociales.

Bibliografía

– AA.VV. Las voces del 15-M, Antentas, J. M., Fernández-Savater, A., Muñoz, A., Requena Aguilar, A. & Vivas, E. (eds.), Los libros del lince, Barcelona 2011.

– Domènech, X., “Dos lógicas de un movimiento: una lectura del 15-M y sus libros” en Sinpermiso, 1 de agosto de 2011, en http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4341, tomado el 5 de maro de 2013.

– Hernández, V. (2012), “Reflexiones sobre el 15-M”, El Mundo, 9 de marzo de 2012, en http://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/05/espana/1336228927.html, tomado el 5 de marzo de 2013.

– Presno Linera, M. Á. “El 15-M y la promesa de la política” El País, 11 de mayo de 2012, en http://elpais.com/elpais/2012/05/09/opinion/1336558027_302832.html, tomado el 5 de marzo de 2013.

– Subirats, J. “¿No nos representan?” en El País, 26 de junio de 2011, en http://elpais.com/diario/2011/06/26/catalunya/1309050442_850215.html, tomado el 5 de marzo de 2013.


[1] Hernández, V. (2012), “Reflexiones sobre el 15-M”, El Mundo, 9 de marzo de 2012.

[2] Hernández, Ibid; Domènech, X., “Dos lógicas de un movimiento: una lectura del 15-M y sus libros” en Sinpermiso, 1 de agosto de 2011.

[3] Asamblea acampadasol, “Propuestas de la Asamblea acampadasol 20/05”, en A.A.V.V. (2011) , pp. 82-84.

[4] Democracia Real Ya, “Manifiesto Democracia Real Ya”, en A.A.V.V. (2011), pp. 75-77.

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